Ecos (2026)

Laboratorio de eco-creación

Banco de la República y Universidad de la Amazonía, Florencia, Colombia

11, 12 y 13 de mayo del 2026
Pedro Rojas

Participantes:
Didy Magaly Oyola Liz | Fernando Carrillo | Laura Janeth Rubiano | Natalia López Lombo | Neider Ríos Castro | Nelly Olaya Triviño | Sandra Arenas | Taeka González Salinar | Terry Gómez Ospina

“Cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento,
de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en
una vieja piedra. El fotógrafo opera siempre como una permutación
de su manera personal de ver el mundo por otra que la cámara le
impone insidiosa. (…) Creo que sé mirar, si es que algo sé, y que
todo mirar rezuma falsedad, porque es lo que nos arroja más afuera
de nosotros mismos, sin la menor garantía. De todas maneras, si de
antemano se prevé la probable falsedad, mirar se vuelve posible; basta
quizá elegir bien entre el mirar y lo mirado, desnudar a las cosas de
tanta ropa ajena”


Julio Cortázar, Las babas del diablo


Este laboratorio comenzó hace mucho tiempo, incluso antes de mi nacimiento, cuando mi madre y mi padre se conocieron y se enamoraron en Florencia, Caquetá. Hace poco me propuse revisar los archivos fotográficos de mi familia y encontré entre sus páginas una constelación de recuerdos: algunos íntimos y cotidianos; otros, anónimos y desconocidos. En los álbumes familiares aparecen imágenes, gestos y posturas que se repiten: festejos, viajes, paisajes. Esas reiteraciones, a su manera, se asemejan a los motivos sonoros que siempre vuelven, como el canto de los pájaros, aquello que los compositores llaman ritornellos. También aparecen vacíos y ausencias: territorios, personas e historias que debieron estar y no estuvieron. El laboratorio nació de esas preguntas: de las imágenes del pasado, de los ecos que aún resuenan en el presente y, sobre todo, del lugar que ocupa la naturaleza en ese archivo íntimo y doméstico que es el álbum familiar.

El álbum es un contenedor de recuerdos y, al mismo tiempo, un campo de experimentación poblado por materialidades sorprendentes: fotografías, documentos, ilustraciones, estampas y objetos. A través de la revisión de archivos y de la intervención de imágenes, podemos activar, intervenir, imaginar y reimaginar esa geografía sensible, porque es justamente ese entramado de narraciones —huellas y grafías de nuestra memoria— el que da cuenta de nuestras relaciones afectivas con las demás personas, con la naturaleza y el territorio.


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