Curaduría
Armenia, Colombia. Del 10 de diciembre al 14 de diciembre del 2018. Sala Roberto Henao Buriticá. Gobernación del Quindío
ARTISTAS
Andrea Zúñiga – Asamblea Artes Visuales -Carlos Flórez – Colectivo obras a la mano (Isabel Elizalde y Andrés García) – Colectivo Soy Estudiante – Esteban Sánchez – Gustavo González – Jennifer Rubio – Jorge López – Juliana Ceballos – Leandro Ocampo – Lwdin Franco – Natalia Lombo – Stefanía Diaz
LABORATORIOS
Andrea Ospina – Francisco Parra – Georgina Montoya – Manuela Álvarez – Nathalia Montenegro – Pedro Rojas








Texto curatorial
Todo comenzó hace cinco años, en una noche en la que hacía un poco de frío, estábamos en un salón de pintura resguardándonos de la lluvia y no podíamos dejar de conversar sobre lo difícil que es querer ser artista en una ciudad que parece congelada en el tiempo. Nos preguntamos por las maneras en que podíamos renovar los lenguajes y el circuito del arte local. Las preguntas se fueron multiplicando, incluso, realizamos encuentros en los que reflexionamos en torno a la naturaleza, el deseo y la memoria. En ese momento decidimos que el proyecto fuera independiente, la institución nos había decepcionado profundamente, pensábamos en los desatinos de esos espacios “educativos”, desde entonces creamos nuestra propia escuela, sin edificios, ni directores, ni burocracia, ni sueldos, ni matrículas, ni despotismo. Quizá no hayamos cambiado el arte como queríamos en un principio, sin embargo, hemos decidido acompañarnos en nuestras búsquedas y en definitiva hemos logrado hacerlas un poco más cálidas.
En este salón se encuentran todo tipo de críticas, producto de la frustración y el tedio que atormentan a los estudiantes de arte: máquinas de repetición que desdibujan los círculos cromáticos; cuerpos que borran tableros con lecciones, planas y dictados; tachaduras de notas escolares; colecciones de dibujos que hacen que la tierra arda; rituales para remover los espíritus que dominan las aulas de clase; quemas en las que los estudiantes sacrifican sus sueños y frases de duelo por la educación pública en las paredes. También se encuentran las estrategias que hemos utilizado para aprender a ser artistas de manera autónoma: bibliotecas con listas, anotaciones, citas y fotos familiares, tareas imposibles de finalizar, problemas de química y de caligrafía amorosa; cartillas acompañadas con gomitas de animales, galletas de la fortuna y crayolas; diccionarios que cuentan las historias de la calle, de los barrios y que se burlan de la realeza de la academia; manuales en contra de la urbanidad; obsesiones que se hacen preguntas sencillas, cosas, casas y tránsitos; instrucciones para tropezarnos con objetos insignificantes y convertirlos en tesoros invaluables. Finalmente, se encuentran los rastros de los laboratorios que hemos realizado a lo largo de la semana en los que hemos intentado ser indisciplinadxs, crear dispositivos para desobedecer y convertirnos en personajes de teatros fantásticos; mapas y bordados que nos permiten desaprender y bombas de semillas que nos enseñan a resistir como las pequeñas malezas en las grietas del asfalto.
Pedro Antonio Rojas Valencia
