Curaduría
Manizales, Colombia. Del 15 de julio al 20 de agosto del 2022. Alianza Francesa
ARTISTA
Natalia López Lombo



Texto curatorial
Los colores no solo son longitudes de onda percibidas por la retina, ornamentos artificiales o cualidades accesorias de las cosas. Los colores son experiencias misteriosas, conjuros cromáticos, arquetipos esotéricos, símbolos de los astros, las diosas y los temperamentos humanos. Tienen correspondencia con la tierra y el fuego; el agua y el aire; las estaciones y los puntos cardinales; la luz y la sombra; la vida y la muerte; el inframundo y las ensoñaciones celestes. La exposición comprende los colores como atmósferas hipnóticas, temperaturas e intensidades afectivas, por eso atraviesan el cuerpo y los territorios. Natalia es alguien que sabe tejer y compartir su calidez con las personas que se encuentra en su camino, de allí que haya comprendido que los pigmentos se producen gracias a recetas alquímicas, rituales y sororidades ancestrales.
En Colombia, las mujeres han resguardado esta tradición tintórea, así que se propuso caminar con ellas, visitar mercados campesinos, ferias artesanales, participar en talleres, círculos de mujeres, colectivas feministas y cultivar una huerta con las personas que ama. Las piezas que se encuentran en la sala constituyen una geografía de sensaciones y de encuentros, rastros del Mar caribe, la Sierra nevada y los bosques de niebla de nuestras cordilleras. Pigmentos salvajes es una invitación a conocer las plantas tintóreas y volver la mirada sobre los colores de la naturaleza. Tal vez podamos aprender de la fuerza expresiva del achiote, la cúrcuma, el musgo y la maleza, aprender de esa rebeldía que les permite crecer libres en la tierra, porque a diferencia de las pinturas sintéticas, no están domesticadas, son potencia indómita.
Pedro Antonio Rojas Valencia
Eng
Colors are not just wavelengths perceived by the retina, artificial ornaments, or accessory qualities of things. Colors are mysterious experiences, chromatic spells, esoteric archetypes, symbols of the stars, goddesses, and human temperaments. They correspond to earth and fire; water and air; the seasons and the cardinal points; light and shadow; life and death; the underworld and celestial dreamscapes.
The exhibition understands colors as hypnotic atmospheres, emotional temperatures and intensities — that is why they pass through bodies and territories. Natalia is someone who knows how to weave and share her warmth with those she meets along her path, which is why she has come to understand that pigments are produced through alchemical recipes, rituals, and ancestral sisterhoods.
In Colombia, women have safeguarded this dyeing tradition, so she set out to walk with them, visit farmers’ markets, artisan fairs, take part in workshops, women’s circles, feminist collectives, and cultivate a garden with those she loves. The pieces found in the exhibition room form a geography of sensations and encounters, traces of the Caribbean Sea, the Sierra Nevada, and the cloud forests of our mountain ranges.
Wild Pigments is an invitation to discover dye plants and to turn our gaze back to the colors of nature. Perhaps we can learn from the expressive power of annatto, turmeric, moss, and wild plants — learn from their defiance, their freedom to grow untamed in the soil. Unlike synthetic paints, they are not domesticated; they are untamed potential.