Paraje sonoro (video-instalación)
Erika Orozco y Pedro Rojas
Tiempo: 00:04:45 loop
Proyecto de investigación-creación: Los llamados de la tierra.
«En el tacto está el origen de la sensibilidad y de la vida ya que la estesis es primordialmente táctil, cutánea. Somos seres membranados, protegidos y al mismo tiempo expuestos al mundo por nuestras membranas que son tocadas por el mundo. Empezamos a conocer al mundo por el tacto. La piel nos aísla de los demás pero también nos une a ellos de la manera más íntima, como si en verdad nos tocáramos piel con piel. Vivimos bajo nuestra piel y ahí necesitamos a los otros con urgencia. La piel acaricia, aprieta, golpea, enfría, calma, pellizca, raspa, lame, conforta, abraza, patea, muerde, chupa, penetra y recibe, se hincha, se endurece, se contrae, besa, se quema, se humedece, se hiela, agarra, se enchina, pica, rasca, rasguña, suda, palidece, se sonroja, se cura o enferma, se envenena, se aterciopela, se seca, se imita, se pudre. La piel nos protege y nos delata».
Katya Mandoki
Dermis es un paraje sonoro colaborativo en el que nos preguntamos por los rituales de hibridación erótica que se producen en el contacto sensible con las pieles de la tierra, sus diferentes colores, formas, texturas y fluidos. La piel cumple una función protectora y termorreguladora, cuando hace frío las fibras de nuestros cuerpos se contraen y, cuando hace calor, se expanden; la piel nos da densidad y fuerza, nos proporciona gran parte de nuestra capacidad sensorial. Cuando logramos disolvernos en la tierra -como si se tratara de ritos amatorios- se expone la piel más íntima: la dermis. Este proyecto surgió de la expedición por un bosque de niebla, en las laderas del volcán Kumanday, recorrido en el que nos preguntamos por la teoría de las cinco pieles de Hundertwasser, según la cuál la piel humana se expande a la ropa, la casa, los otros y la tierra.


